Miércoles 13 de Septiembre de 2017

Por las lluvias, en los campos bonaerenses habrá pérdidas por 450 millones de dólares

  • El Dia

La siembra de soja ya retrocedió más del 11 por ciento. Según las entidades, peligra el 26% de la ganadería

Las tormentas que el fin de semana castigaron el interior bonaerense profundizaron la gravedad de la situación que atraviesa buena parte de la producción agropecuaria por el efecto de las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Entre el sábado, el domingo y la madruga de ayer, se acumularon en algunas zonas más de 100 milímetros de lluvia, que fue particularmente intensa en las regiones que ya estaban inundadas, especialmente en el centro de la Provincia.

El saldo de las últimas lluvias fue, según estimaciones de las entidades, de ocho millones de hectáreas afectadas entre Buenos Aires (donde el fenómeno tiene como eje la cuenca del Río Salado) y La Pampa, aunque también hay campos bajo agua en Córdoba y Santa Fe. En ese marco, desde el gobierno de la Provincia calculan pérdidas en la producción agrícola y ganadera por 450 millones de dólares. “Se dejarán de sembrar 250.000 hectáreas con trigo, pero creemos que todavía hay una oportunidad con el maíz y la soja de la campaña 2017/18. Somos cautos con las cifras”, dijo a EL DIA el ministro de Agroindustria de la Provincia Leonardo Sarquís. La cifra, dicen desde la cartera, se construyó sobre un análisis de las hectáreas afectadas.

Los 450 millones de dólares de pérdidas que informan desde la Provincia contrastan con las últimas estimaciones que hicieron ayer los dirigentes del campo. Según el titular de Carbap, Matías De Velazco, las recientes inundaciones causaron pérdidas por más de 1.500 millones de dólares sumados Buenos Aires y La Pampa. “Las lluvias de las últimas horas, de entre 110 y 130 milímetros, agravaron la situación que estamos viviendo en las zonas ya inundadas en las provincias de Buenos Aires y La Pampa”, dijo ayer el dirigente rural, quien indicó que “las lluvias fueron particularmente intensas en zonas que ya estaban inundadas”. “Las napas están muy altas y todo lo que llueve queda arriba de la superficie. La situación es bastante complicada.

Estábamos mal y ahora estamos peor”, agregó el titular de la entidad rural. El escenario tiene tres elementos de peso. En primer lugar, un cambio en lo que se conoce como el régimen de precipitaciones, que hace más difícil pronosticar cuántos milímetros lloverán.

Eso, en campos que tienen las napas muy altas producto de las intensas lluvias de los últimos dos años. Y tercero, el retraso de las obras para mitigar el efecto de las inundaciones y favorecer el escurrimiento de las aguas, entre las que destacan la finalización del Plan Maestro del Río Salado, que el gobierno de María Eugenia Vidal quiere reactivar para la finalización de la cuarta etapa, la más importante.

MENOS SIEMBRA
Según cifras oficiales que se conocieron en los últimos días, por las inundaciones, la superficie sembrada de soja se redujo un 11,2% respecto a la campaña previa. Pasó de 6,7 a 5,9 millones de hectáreas. Las que dejaron de sembrarse son las que quedaron inutilizadas por el agua. Un informe elaborado por la dirección Provincial de Estadística de la Provincia, que se difundió en los últimos días, afirma que la campaña sojera 2016/2017 sufrió un impacto derivado de las intensas lluvias de abril y mayo, “lo que generó un retraso en la recolección como así también en pérdidas de áreas y rindes”.

El retracción de la producción sojera por el agua fue de la mano con la reducción de otros cultivos. Según admiten desde el gobierno bonaerense, en el noroeste, se sembraron 240 mil hectáreas de trigo menos que el año pasado. Los datos corresponden al primer semestre del año.

Y se complementan con otras advertencias inquietantes de las entidades rurales, que afirman que la situación del agua en los campos bonaerenses pone en peligro el 25 por ciento del total de la agricultura y el 26 por ciento de la ganadería. “Parte de esas zonas, como el partido de General Villegas, tienen problemas desde hace más de 15 meses y los impedimentos que generan las inundaciones abarcan la pérdida de miles de hectáreas de soja y maíz que no se pudieron cosechar, cientos de miles de litros de leche que se tuvieron que tirar y la pérdida de terneros y vacunos en general”, precisaron desde la entidad.

Para Carbap, el impacto económico que tendrían las inundaciones sobre la actividad en Buenos Aires y La Pampa “alcanza 26.200 millones de pesos, proyectando lo que no se sembrará con soja, maíz y girasol, además de las pérdidas en trigo, y estimando los perjuicios que se producirán en ganadería, lechería e infraestructura”.

fuente DIARIO EL DIA 
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