Martes 5 de Marzo de 2013

Navegabilidad del rio

Navegabilidad del río Atuel, la realidad

Por: Pedro Álvarez Bustos (*)   Para quienes hace siete décadas venimos viviendo el problema del agua  en el centro oeste de La Pampa, estudiando el tema durante décadas, escrito y publicado trabajos sobre la materia (v.gr. Interprovincialidad del Río Atuel, edición 1984, agotada, edit. Depalma, 204 páginas) no resulta ciencia ficción hablar sobre la otrora navegabilidad  de los ríos Atuel y Salado-Chadileuvú.

Quienes dentro de la literatura amplia, al margen de la épica, lírica y dramática,  planteamos  el tema de navegabilidad del  Atuel, no referimos un género de fantasía, sino una realidad histórica.

En su momento debimos remitirnos a los estudios y crónicas de la conquista de Chile, que son los que contienen los datos más antiguos de la zona del Atuel. Luego nos adentramos en el análisis de documentos que obran en la propia zona cuyana y hasta en el Consejo de Indias (Sevilla, España). Gerónimo de Bibar (1552), compañero de Pedro de Valdivia, envió a Francisco de Villagra o Villagrán  a explorar la zona de Cuyo.  Villagra recorrió el río Diamante, afluente del Atuel y  exploró el valle de éste último,  luchando contra un grupo de puelches en el Pucará del Atuel.

Esto ocurría en 1552  (Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reynos de Chile . . .). En principio la tradición habla de la bajada de Villagra por el Desaguadero y su asentamiento en un solitario monte

.   Zeballos daba por sentada esa presencia española en plena pampa en el siglo XVI.  Y cuando, a principios de 1880, llegó a Lihuel Calel,  creyó reconocer los rastros del hombre blanco en una recta zanja y en los durazneros.

  Rastros del blanco   Ya para esa época se hablaba de ruinas de ladrillos , tejas y piedras lajas. También de la presencia de jesuitas en Lihuel Calel y por eso,  en algunas cartas y mapas se registran,  incluso,  un “jagüel del jesuita”,  próximo a la “quinta de los jesuitas”.

En su crónica titulada Histórica relación del reino de Chile. . el  padre Ovalle (1646) describe las lagunas de Guanacache y su riqueza ictícola, especialmente las truchas (“grandes como los sábalos de Sevilla, pero mucho más regaladas, sin comparación, porque no tienen espinas y son más delicadas y sabrosas y muy sanas”). En 1703 apareció la gran carta de De l´Isle, (1703) titulada Carte du Paraguay, du Chili, du Détroit de Magellan.  Registra  el topónimo Diamante y el curso del Desaguadero-Salado-Chadileuvú.   Avistamiento    En ese año aparece la primera noticia fidedigna del Atuel en La Pampa, en virtud del avistamiento que de él hizo el padre Havestadt, (1730) un jesuita que venía desde Chile.   Los grandes derrames lo obligaron a variar su rumbo, sin poder atravesarlo.

En 1784 Undiano y Gastelú  (1784) costea el río Chadileuvú hasta Los Manantiales (ubicado a unos 60 km al sur de Santa Isabel),  donde encontró toldos incendiados de una expedición anterior.  Informó de la gran creciente de ese año y sostuvo, por primera vez, la navegabilidad del río.

Luis de la Cruz

Una de las expediciones de las que más se ha escrito, es la del Viaje a su costa del Alcalde Provincial del Muy Ilustre Cabildo de la Concepción de Chile.  A Don Luis de la Cruz  (1806) corresponde el mérito del  esclarecimiento total de la conformación del sistema hidrográfico de la cuenca del Desaguadero-Salado-Chadileuvú.

  Informe de Velazco   Es importante consignar algunos de los datos contenidos en el informe del coronel Velazco  (Diario de la expedición sobre los indígenas del Sur;  folleto editado en Mendoza por el gobierno de la provincia en el año 1833),  con motivo de la expedición al desierto.

Velazco formó parte de una división al mando del general  don  José  Félix Aldao. Navegabilidad del río Salado:Se expresa que el Salado, aguas abajo de la confluencia con el Atuel, es “navegable aún con fragatas”. Navegabilidad del Atuel: Velazco manifiesta que el Latuel  (Atuel) es “bastante caudaloso y se puede navegar por bergantines en verano”. En 1908 se sancionó la ley 5564, sobre estudios acerca de las navegabilidad de los ríos Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó, expresándose que constituían, en realidad, con distintos nombres, un solo cauce de agua

. El proyecto había sido presentado por el diputado mendocino Julián Barraquero-   Cómo nos va   Por qué a los pampeanos nos va como nos va, en recursos hídricos. Para no fatigar al lector, procedería hacer un comentario final. El 22 de setiembre de 1906,  el presidente de la República otorgó una concesión a la firma Alfredo Hernández y Cía.,  para que estableciera un servicio de transporte, mediante balsas y botes, sobre aguas del río Atuel.   Esto es lo serio pero, como toda cuestión, tiene también su lado jocoso. Desde  comienzos de la década del  ´80  el río fue navegado por ciudadanos que hacían  o hacen un culto del canotaje

.  Aún conservo una medalla o galardón, que me fue entregado dado el carácter de representante legal de La Pampa, en la causa del Atuel, similar al que les fuera dado a los “intrépidos” navegantes de la primer excursión. Aprovechaban algunos derrames, habida cuenta de la merma de caudales.   Muchos se extraviaron en el interfluvio de las escorrentías, bañados, vegetación acuática, etc.,  pese al apoyo logístico brindado desde tierra y otros enriquecieron sus curriculum para alcanzar jerarquías relevantes dentro del ámbito de especialistas en recursos hídricos pampeanos.      Nobleza obliga.  Los menos, cuyo número es menor a los dedos de una mano, eran y son expertos en  temática hídrica.

(*) Productor agropecuario de tercera generación, abogado y escritor; ex Fiscal de Estado de La Pampa.   inShare

 

 

 
 


 

 

       


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